Al pasar de los días veraniegos, estamos.
Como solitarios deambulamos en
la gran ciudad.
Lejos de paisajes naturales la vida
de pronto se hizo sombra.
Por ruidos, prisa y el trajinar agitado
nos volvemos opacos, lejanos de esos
lugares
En que estuvimos...o estaremos.
Pronto el otoño llegará cuando , nuestros cuerpos agobiados por la vida en esta querida y solitaria ciudad, estén hambrientos, del aire fresco soplando nuestras vidas.
Cuanto hacemos es a diario, mucho mas
de lo que podemos.
Pero somos sombras vivientes, que se pierden. Solo uno mas, habitante de esta
nuestra ciudad.
Lejanos de la belleza soberana de la naturaleza, nos volvemos hierros candentes, sobreviviendo en las calles de la bulliciosa ciudad.
Nos perdemos entre la multitud, y ágiles caminamos...
Redactora; María Sylvia Urquiza.


Muy bueno tu aporte en poesía,el ser humano en la gran ciudad, un tema que no pierde vigencia desde los diversos ángulos que lo podamos analizar. Te felicito, cariños, Ana.
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